Tiempo de todas las mentiras
Tiempo de todas las mentiras; o cosas no dichas, u omisiones, o como se le quiera llamar.
Fin de año. ¿Qué celebramos en el fin de año? ¿El año que se termina? ¿El nacimiento de Cristo? ¿La visita de Papá Noel?
¿Cuál es el sentido , aparte de gastar más dinero que lo normal?
¿El regalo que se hace en navidad es para el niño, para el ego del papá, para celebrar el nacimiento de una nueva era, o para aumentar las cifras del comercio local?
Tiempo de todo los mitos; de contarles a los niños que los adultos necesitan de las mentiras más que ellos, porque si a un niño se le dice la verdad desde el comienzo, no habrá trauma de descubrir que los adultos le han mentido toda su vida, y que no hay razón de que no continúen.
Si son capaces de mentir en cosas tan importantes como la Navidad, imaginen de lo que son capaces.
El adulto olvida el dolor de los niños cuando descubren que han sido engañados, así como los adultos sufren cuando descubren que todo lo que les han contado desde su infancia no es real.
No, Papá Noel no existe. Si, es un producto de la Coca Cola. No, no tiene nada que ver con la religión. No, Papá Noel no es familiar de Jesús, ni se conocen, personalmente, digo.
No, no se sabe cuándo nació Jesús. El 24 de diciembre fue designado siglos después de su muerte por puro interés político del Imperio, ya que coincidía con la fiesta pagana del solsticio del invierno.
Todas las fechas celebradas en el fin de año son pura ficción. Y aceptamos la ficción, porque de cierta forma nos reconforta. Preferimos asumir la mentira, para no tener que enfrentarnos con la realidad. Porque es un momento de evasión, y en realidad nadie quiere saber si es verdad o mentira.
Todo el mundo quiere organizar una cena en casa con la familia y durante alguna horas, poder olvidar las miserias y desgracias del mundo exterior. Por que así como todos los mitos, los nuestros desaparecerán algún día.





