Mi hija y los " Locos de Dios "
T
engo una hija de siete años. Lo que más quiero es que crezca consciente de sus derechos y e su dignidad. Trato de educarla como una persona, como un individuo que forma parte del mundo y de la naturaleza, y no como un objeto destinado a cumplir expectativas familiares y sociales. Trato de darle una educación en donde ella sea consciente de sus derechos, y que ninguna religión, gobierno o persona viole sus derechos naturales a la igualdad y el respeto. Jamás admitiré cualquier falta de respeto de cualquier grupo religioso que sea, porque ninguna religión puede atentar a la dignidad de la persona en nombre de Dios, sino ¿Qué Dios es ese que admite la injusticia, la arrogancia, la estupidez, la ignorancia? Y no solamente hablo del Islam. La religión católica no tiene mucha moral para predicar lo que nuca ha hecho, porque la situación de la mujer en occidente nunca fue un paraíso. Ha sido una larga lucha para que las mujeres en occidente pudieran conquistar un cierto respeto, que todavía no es total, ya que persisten diferencias salariales y de trato enormes, y todavía existe un sector de la sociedad, principalmente en Suiza, que presiona las mujeres a continuar presas en la realidad de la familia, sometiéndolas al encerramiento de las cocinas. Se les niega la capacidad intelectual, como si los hombres fueran más inteligentes y capaces. La prueba, aquí está este mundo de injusticias, y de horror, creado por la genes masculina.
El peligro no viene sólo del Islam, existe un fundamentalismo cristiano en la sociedad que todavía interviene en las escuelas y en la sociedad. La educación religiosa, los cursos de biología y de educación sexual, la gimnasia mixta, sin hablar de la piscina. Los creacionistas por ejemplo, no están de acuerdo con la enseñaza de la teoría de la evolución, la educación sexual no entusiasma ni un poco el extremismo de los evangélicos. Así, en Zurich más de la mitad de dispensas a clases o actividades escolares vienen de círculos cristianos fundamentalistas. No llegamos al absurdo de la burka, prueba del egoísmo y de la estupidez masculina, artefacto que ni siquiera es religioso, sino que impuesto por una tradición antigua como los dinosaurios, que imponen a la mujer una situación que va más allá de la honra y la dignidad, es un verdadero insulto y no hay argumento religioso que lo pueda explicar.
Así padres enloquecidos por el choque cultural matan sus hijas por el simple echo de que ellas quieren ser "normales" en el mundo en el que viven. Si no quieren que sus hijas vivan como los occidentales, entonces no hay que venir aquí, hay que quedarse allá, en donde es normal encerrar a las niñas y tratarlas como ganado, y no venir aquí y matarlas con un hacha en las espaldas porque que simplemente quieren ser libres y vivir una vida normal.
Por todo esto y mucho más, me preocupo particularmente de mi hija. Porque me niego que caiga en manos de estos "Locos de Dios ", de cualquier lado que vengan. Porque niegan lo esencial de la vida humana. La Libertad. La libertad de creer que lo espiritual no puede ser explicado a través de libros milenarios, la libertad de creer que la creación es algo más complejo y mas completo que historias adaptadas a la mentalidad y el conocimiento de otra época, la libertad de aceptar que los textos antiguos son simbólicos y no absolutos. La libertad de creer que todos los seres humanos fueron creados iguales y que tienen los mismos derechos, los mismos derechos a la dignidad, a la igualdad, al trabajo, a la educación. No es posible que nuestras mujeres, que son nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras hijas, sigan siendo tratadas como elementos secundarios y accesorios de la creación. Me niego rotundamente a que mi hija sea tratada como un objeto a ser manipulado por la sociedad. Porque es un ser importante para mi, porque la amo y la respeto, y porque deseo que sea feliz en un mundo justo, en donde todas las criaturas de la creación sean tratadas con respeto y dignidad. Pero mientras es una utopía, entonces hay que estar atentos para que estos desequilibrados no le hagan daño, no la contagien con la peor de las enfermedades, el fanatismo dogmático que trata de imponer a la sociedad la dictadura de la estupidez y la ignorancia.
Varias veces me ha sucedido que mi hija, paseando en el borde del lago en Ginebra durante el verano, me pregunta por qué, por qué esas mujeres andan así, cubiertas de negro de los pies a la cabeza con un calor de 30 grados, por qué algunas usan máscaras de metal o de cuero para ocultar el rostro, y yo le digo, falta de otra explicación, que no se preocupe, que eso jamás sucederá con ella, porque mi primer deber es de protegerla de todos los malsanos que habitan este mundo, es de protegerla del daño irremediable que causan los "Locos de Dios" en nombre de una divinidad, que cada día que pasa más convencido estoy que es una ficción, porque no es posible que una entidad espiritual infinitamente inteligente pueda soportar tamaño oscurantismo.





