Casualidades
Los que nacimos con un corazón viajero, cada vez que comenzamos a rodar una ruta nueva nos asalta el deseo de recorrerla por completo. Se recorre toda la vida. desde el nacimiento, y así se renace cada vez, a cada paso.
A la luz indecisa del inicio del invierno se podría pensar que Suiza es parte de mi imanación, apenas a dos meses y medio de haber llegado, no me es fácil pensar si veo montanas que forman parte de mis mañanas frente a la ventana, junto al café y mi gata blanca o toda la ciudad se sumerge en ellas.
Llegar desde latinoamérica, aunque en herencia descendemos de la Europa, no necesariamente nos hace reconocernos en los rostros de las personas que a diario miramos. Pero ciertamente nadie es completamente extranjero en Suiza, portugueses, españoles, italianos, alemanes, franceses, árabes, orientales y latinoamericanos, penetran el alma suiza, a través de sus vidas dejándole algo en su historia como lo hicieron en su tiempo, Freddie Mercury, Charlie Chaplin, Hermann Hesse. En su memoria, frente al paisaje monumental Jame Joyce escribió alguna parte de Ulises frente al lago Leman: “Le gustaban los ríos, y prefería estar allí donde se juntan.”
De seguro al igual que yo, mientras caminamos bajo cualquier estación del año, mientras aprendemos un nuevo idioma, una manera nueva de comer, un modo particular de actuar, mientras todo acontece, a cada día uno sabe que aquí todo es posible, sentir la rudeza en las miradas por ser foráneo y a su vez fortalecernos en nuestros deseos, pequeños y efímeros.
Desear que sean eternos, o al menos que esto que hoy aprendemos nos dure toda la vida. Un deseo de interacción, sin énfasis, sin trucos, sin ángulos de vista extraños, sino tal cual como estas calles, estas personas, esta comida, estos museos y estaciones de trenes condensan el subconsciente colectivo de Suiza como país.
Como país para los que llegamos por primera vez, con hijos, con esperanzas para quedarnos, no sé por cuanto tiempo, pero sí, para aprovechar al máximo cada día que se me presenta como una oportunidad para conocer y conocerme más en el corazón de un país sede de una mezcla de razas y culturas.
Carolina Yribarren





