Cuando Ginebra liberó a las Iglesias de la tutela estatal
Cómo es posible que una pequeña república viva en paz a pesar de una gran diversidad religiosa? Ginebra respondió a este desafío el 30 de Junio 1907, con la ley de separación entre la Iglesia y el Estado. Aquel día, el pueblo votó mayoritariamente a favor de la supresión del presupuesto de cultos.
Sucedieron muchas peripecias antes de que Ginebra llegara a esa separación pacificadora, ya que antes de ser la « Roma laica » que conocemos hoy, era conocida en todo el mundo intelectual como la « Roma protestante ». Hasta la revolución radical de 1846, los destinos del Estado y de la Iglesia estaban unidos.
Todo eso cambió con la revolución democrática. James Fazy, el líder radical, ya había entendido que la república tenía que darle a cada uno la oportunidad de integrarse y de identificarse. Por eso, defendió una gran tolerancia religiosa. Fue él quien permitió la edificación de la iglesia católica Notre-Dame, cerca de Cornavin, la Gran Sinagoga, la iglesia ortodoxa rusa, etc.
Sin embargo, en toda Europa, el clima se estaba deteriorando para las jóvenes democracias hacia 1870. Napoleón III en Francia, Bismarck en Prusia, y sobre todo el Papa Pio IX en Italia contestaban las ideas liberales y progresistas. En Ginebra, algunos sacerdotes católicos tomaron por su cuenta el ultra conservatismo del papa. Y cuando Pio IX quiso nombrar a un obispo en la Ciudad de Calvino, la joven república se sintió amenazada. El Consejero de Estado Antoine Carteret logrará en 1873, que el futuro obispo Gaspard Mermillod sea desterrado de Suiza.
Carteret no dejó su lucha anticlerical con el destierro de Mermillod. Aunque fuera del partido radical como Fazy, se opuso a su política de tolerancia religiosa. Fuertemente anticlerical, Carteret creó en 1873 una « Iglesia católica nacional » financiada por el Estado, en la cual los curas fuesen elegidos por los fieles. Su objetivo: competir con la Iglesia católica romana. Nacionalizó también las posesiones de numerosas parroquias.
Ese « Kulturkampf » (combate de culturas) no favoreció un clima de paz religiosa. La Iglesia católica nacional nunca llegó a ser querida ni frecuentada por los fieles. Carteret perdió toda popularidad en las comunas católicas, contribuyendo a que su partido perdiera las elecciones en 1879 y a que un ala más social y demócrata, guiada por Georges Favon, alcanzara más influencia en el partido radical.
Mucho tiempo se tuvo que esperar hasta que otro radical, Henri Fazy, lograra apaciguar Ginebra. Henri Fazy inició la ley que suprime toda financiación de los cultos por el Estado y que finaliza la separación de las Iglesias y del Estado. La ley fue aprobada con una ligera mayoría, gracias al voto de algunos protestantes liberales, pero sobre todo de los católicos que vieron la oportunidad de acabar con la herencia política de Carteret.
Bernard Favre





