Cómo es posible que una pequeña república viva en paz a pesar de una gran diversidad religiosa? Ginebra respondió a este desafío el 30 de Junio 1907, con la ley de separación entre la Iglesia y el Estado. Aquel día, el pueblo votó mayoritariamente a favor de la supresión del presupuesto de cultos.
Sucedieron muchas peripecias antes de que Ginebra llegara a esa separación pacificadora, ya que antes de ser la « Roma laica » que conocemos hoy, era conocida en todo el mundo intelectual como la « Roma protestante ». Hasta la revolución radical de 1846, los destinos del Estado y de la Iglesia estaban unidos.
Todo eso cambió con la revolución democrática. James Fazy, el líder radical, ya había entendido que la república tenía que darle a cada uno la oportunidad de integrarse y de identificarse. Por eso, defendió una gran tolerancia religiosa. Fue él quien permitió la edificación de la iglesia católica Notre-Dame, cerca de Cornavin, la Gran Sinagoga, la iglesia ortodoxa rusa, etc.