PostHeaderIcon La parodia de Durban

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Tierra-400La televisión nos mostraba rostros de agotamiento, personas que se dormían en cualquier lugar, hombres y mujeres crispados por el estrés.

Todos ellos y muchos otros estaban intentando lograr un acuerdo de último momento sobre el clima, comprometiendo a todos los países participantes para que firmaran un compromiso de reducción en la emisión de gases contaminantes.


Como si dos semanas no les hubiera alcanzado para hablar, intercambiar ideas, ser espectadores de una realidad indiscutible y, a estas alturas de los acontecimientos, prácticamente irremediable.

Dos semanas de un gasto exagerado e inútil no fueron suficientes. Necesitaron al menos dos días más para lograr emitir un comunicado en conjunto que en definitiva no cambia nada. Un resultado hueco, vacío. Tan enormemente inútil como el agujero de la capa de ozono.

Y luego de todo ese tiempo malgastado, los que más contaminan, los mismos de siempre, continúan encaprichados en que no van a hacer nada para dejar de contaminar el planeta.

Ni estados Unidos, ni China, ni India, los mayores envenenadores de la Tierra, cambiarán su postura.

Como si no bastara la falta de respeto hacia todos los participantes del encuentro de Durban (es decir, a los 7.000 millones de inquilinos de este planeta), Canadá se echó para atrás en lo que había firmado menos de 24 horas antes, avisando que no va a bajar sus emisiones de gases.

O sea: Durban fue un fracaso anunciado de antemano. Al igual que Kyoto y de todos los otros encuentros que se hagan de acá hasta que explotemos.

Y cuál es la solución frente a este descaro de las superpotencias polucionantes?

¿Hacer un boicot y no comprarle nada a estos países que no nos respetan? Imposible. Impensable. No podríamos ni siquiera vivir un día sin consumir lo que estos países producen.

¿Demandarlos frente a la Corte Internacional y multarlos de forma ejemplarizante?

Probable, pero casi utópico. El tiempo que puede llegar a durar este juicio y los costos generados, hacen que uno se desilusione de antemano.

Además, lo que se les pueda llegar a cobrar como castigo, no podrá comprar ni aire fresco, ni agua pura ni seres vivos nuevos.

Lamentable el único verde que les interesa a estos países, es el color del dólar.

 

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